Feb 11

Sistemas de riego

 

Los sistemas de riego que se utilizan en jardinería vienen a ser “por aspersión” y “por goteo”, con contadas excepciones.

Por aspersión, en que el agua es emitida al aire y cae en forma de lluvia sobre el terreno, es el sistema mas utilizado y las piezas que cumplen esta función son, principalmente, los aspersores y los difusores.

Como comúnmente se entiende, los aspersores son los que van girando mientras echan un chorro de agua muy dirigido y con alcance entre los 5 y 12 m, entre los modelos “normales”. Se pueden regular en cuanto al ángulo de giro para adaptarlos a los distintos espacios y se pueden cambiar y ajustar las boquillas para modificar consumo o alcance del chorro.

Los difusores (en Sudamérica les llaman rociadores) son piezas, generalmente mas pequeñas y que, en vez de girar, el chorro sale en una dirección fija, pero se abre como un abanico para regar un cierto sector. El ángulo que abarque depende de la boquilla que puede ser fija para ése ángulo o ajustable. El alcance que pueden conseguir está entre 1 y 5 m, aproximadamente, y también se puede regular, aunque no es tan normal como con los aspersores.

Hay otros tipos de piezas como borboteadores, inundadores, etc, de menos uso y que no describiremos ahora.

El riego por goteo es aquel que va saliendo gota a gota a través del gotero, propiamente dicho. Este gotero puede estar en el extremo de un tubo de baja sección y colocado al pié de la planta, como cuando regamos con goteros localizados en macetas en terrazas, en mesas de cultivo, etc, o incrustados en hilera a lo largo de una tubería que va siguiendo la plantación. Esta línea puede ser única, si es para regar un seto por ejemplo, o en tiradas paralelas, para cubrir una zona de arbustos o incluso de césped. Y es que puede ir superficial, sobre el terreno, o enterrada (a de ser un tipo especialmente diseñado para este caso).

Feb 11

¿Como regar las distintas zonas del jardín?

 

 

Si hemos visto ya las características de cada sistema de riego vamos a poner unos criterios básicos a la hora de decidirnos por un sistema u otro en las distintas partes del jardín. Son solo unos apuntes básicos a tener en cuenta y no el sustituto de un diseño completo y bien realizado.

 

  • Siempre que podamos intentaremos regar con aspersores porque, al tener mayor alcance que los difusores necesitaremos menos elementos y el montaje va a ser mas económico.

  • Para zonas estrechas o reducidas, de 5 m para abajo, habremos de usar difusores, ya que aunque pudiésemos reducir el alcance de los aspersores necesitaríamos utilizarlos en tanta cantidad como si fuesen difusores y éstos siempre son mas baratos.

  • En zonas de viento conviene utilizar alcances cortos para que no sean tan afectados, con lo que deberíamos optar por difusores o riego por goteo.

  • En una misma línea de riego nunca deben ir juntos difusores, con aspersores o gotero. Ni siquiera aspersores con características diferentes. Esto es así porque si las piezas van a estar regando siempre el mismo tiempo, si hay unas que mojan mas el terreno que las medas, el riego no va a poder ser uniforme. Dicho mas técnicamente; dentro de un mismo sector de riego las piezas han de tener una pluviometria uniforme.

  • En plantaciones en línea, como setos o borduras, lo ideal es una línea de tubería con goteros incorporados. En el caso de que esta plantación estuviera en el borde de un terreno con césped con riego podemos plantearnos no regarlo independientemente sino aprovechar el del mismo césped, quizá extendiendo algo mas el alcance del riego.

  • Si una zona de arbustos o flores es de poca extensión y lo puede cubrir el chorro de aspersores o difusores es mejor regarlo de esta manera. Pero es importante que el agua le llegue uniformemente desde arriba, no sirve si el chorro pega en los arbustos mas cercanos y estos hacen sombra al resto.

  • En caso de zonas amplias o difíciles de plantación lo ideal es con tiradas de tubería con goteros incrustados cubriendo uniformemente la zona.

 

Feb 03

¿Como puedo calcular con cuantos aspersores puedo regar a la vez?

 

 

 

¿Como puedo calcular con cuantos aspersores puedo regar a la vez?

 

 

Una de las cuestiones mas importantes a la hora de diseñar el riego consiste en saber con qué caudal de agua y con qué presión vas a contar en donde hayas decidido hacer la acometida general.

 

La presión es importante porque las piezas de riego, aspersores, difusores, etc están fabricados para que alcancen una longitud y tengan un consumo determinado para una presión concreta. Hay un margen de presiones a los que funcionan y según éstas alcanzan mas o menos y consumen, también, mas o menos.

 

Si tienes demasiada presión- que es el problema menor- puede ocurrir que salten las piezas de unión de la tubería o que los difusores parezcan vaporizadores porque rompen la gota en exceso.

 

Pero si tienes poca vas a tener que elegir piezas que funciones a bajas presiones, regar zonas muy pequeñas a la vez o incluir un grupo de bombeo para alcanzar la presión necesaria.

 

Vamos a ver como conocer estos datos; presión y caudal.

 

Siempre debemos intentar hacer la acometida para el riego en la parte de mas sección de la instalación y la que más cerca esté del contador.

 

El clásico grifo para toma de manguera, que suelen dejar en la fachada, suele quedarse escaso. Viene a través de una tubería, generalmente de cobre de 16 o 18 mm de sección, va atravesando paredes por toda la casa, haciendo curvas cerradas y ofrece una resistencia al paso del agua muy importante. Pero si no no hay elección habrá que hacer la acometida donde se pueda y antes de nada hemos de comprobar su capacidad.

 

 

1ª opción,- El primer método es, conceptualmente, el mas sencillo. Se trata de conectar provisionalmente a la acometida las piezas que piensas utilizar en el riego. Supongamos que has previsto utilizar aspersores que quieres que alcancen 8 m; con las piezas de unión adecuadas conectas uno o dos aspersores, abres, la llave y compruebas como funcionan, en concreto si alcanzan los metros que deseas. Si ves que alcanzan de sobra y que al intentar meter el vástago del aspersor ofrece bastante resistencia es que puedes añadir mas aspersores. Y así haces hasta que ves que la acometida no da mas de sí. No hay que apurar en exceso llegando al límite en el número de emisores porque hay que tener en cuenta que en el montaje real del riego va a haber tiradas largas de tubería, piezas de unión, curvas, etc., que van a provocar fricción y provocar una pérdida de presión. Éste método, repito, parece sencillo y da un resultado directo pero supone que ya has tenido que adquirir las piezas de riego y que es seguro que vas a acabar mojado.

 

 

2ª opción,- El método, llamémosle científico, necesita un manómetro, un balde para agua y un reloj, mas piezas de fontanería.

 

Has de montar una herramienta con estos elementos: las piezas necesarias para conectarte a la acometida(ya sea ésta una toma de manguera, un tramo de tubería de la instalación en la que se ha realizado un injerto, etc.), un manómetro (sencillo porque las presiones habituales en las viviendas no son exageradas) y, finalmente, una llave de corte. Hay que prever que por ésta saldrá el agua que vamos a medir vertiéndola en el cubo por lo que quizá necesitemos prolongar el montaje con un tramo de tubo para dirigir el chorro. No hay que preocuparse de si la estanqueidad del montaje es perfecta porque no va a variar demasiado el resultado. Claro, que si la fuga es importante la cosa cambia y además vamos a acabar empapados. Estoy entendiendo que, en todo caso tenemos una llave de corte para la acometida, o bien la de la toma de manguera o una que hayamos colocado inmediatamente al injerto o, si no, la general de la vivienda.

 

El siguiente elemento es el cubo. Vale cualquier recipiente que conozcamos su capacidad.

 

Y por fin el reloj o un cronómetro.

 

 

Ya todo preparado procedemos de la siguiente manera:

 

,- Cerramos la llave final y abrimos la de la acometida. La medida que nos dé el cronómetro es la presión estática. Ésta nos dice la resistencia que ha de soportar la instalación, es decir tendremos que utilizar tuberías para 4, 6 o 10 atmósferas, y la calidad del montaje de las uniones habrá de ir en consonancia. Y también nos avisará de que si vamos a utilizar piezas de riego no preparadas para ésta presión habremos de incluir reductores de presión o, para el momento de regar, cuando se abra determinada línea, diseñar el riego de forma que la presión se reparta entre las distintas piezas.

 

 

,- Después pasamos a determinar la presión dinámica. Cerramos la llave final y abrimos la de la acometida. La primera medida que nos da el manómetro es la estática, como hemos visto. Entonces abrimos la llave final poco a poco hasta que el manómetro nos marque una presión de 3 atmósferas. El agua que sale la despreciamos, no ha de haber agua en el cubo cuando empecemos lo siguiente, que es, mirando el reloj, apuntar cuantos segundos tarda en llenarse el cubo manteniendo el manómetro la misma presión. Vaya, se me había olvidado mencionar otro de los elementos necesarios para esta prueba: papel y bolígrafo.

 

Después volvemos a repetir la prueba pero con 2,5 atm. Y según el tipo de riego con 3,5 atm,2, etc.

 

Para simplificar los siguiente cálculos, calculamos ahora cuánto agua correspondería por minuto en las distintas pruebas.

 

Si nos fijamos en los apuntes tomados veremos que el cubo se tarda en llenar cada vez mas, a medida que vamos manteniendo mas presión en el manómetro.

 

 

Supongamos que queremos regar con aspersores de un tipo estándar (sobre el tipo de emisores de riego ya hablaremos en otro artículo), que funcionan correctamente entre 3,5 y 2 atm. con alcances entre 6 y 10 m según la boquilla que les coloquemos. Y que hemos elegido una boquilla que en las tablas del fabricante nos dice que con 2,5 atm. nos alcanza 7 m, que es la que nos queda bien en el diseño. Y en dichas tablas vemos que ésta boquilla consume 10 litros al minuto. Pues tendremos que coger la medida de la cantidad de agua que nos ha dado para 2,5 atm., dividirlo por lo que consume cada boquilla y el resultado es la cantidad de boquillas o aspersores con los que podemos regar a la vez.

 

Hay que tener en cuenta que en el montaje final va a haber pérdidas de presión según la tirada y sección de las tuberías y que no en todos los puntos va a ser la misma por lo que, a la hora de elegir la medida del caudal, deberemos de utilizar la tomada para una presión mayor de la que buscábamos. Es mejor ir sobrados de caudal porque la solución a un riego sin fuerza, una vez montado el riego, es muy complicada.

 

 

3ª opción.- La experiencia o la observación. El típico método de ver cómo lo ha hecho el vecino y si funciona copiarlo. El problema es cuando no quieres hacer lo mismo. Pero, al menos, te puede servir viendo con cuantos aspersores (y con qué boquillas) riega a la vez para saber adaptarlo a tu diseño.

 

Dentro de un mismo barrio la presión es constante( a no ser que haya grandes diferencias de altitud), pero algún vecino puede haber colocado un regulador de presión (muchas veces por problemas con la caldera de calefacción) o realizado la acometida con características muy distintas, por lo que es conveniente preguntar a mas de uno.

 

Como una aproximación y con mucha reticencia, visto cómo ha funcionado en los jardines que hemos instalado, propondremos:

 

.- Para jardines de urbanizaciones relativamente nuevas (en las antiguas hay muchas variaciones), para acometidas en el grifo para toma de manguera en la fachada de la casa (en las que el agua viene desde el interior de la vivienda) y con una presión estática de 3,5 atm.; hasta un máximo de 2 aspersores con 7 m. de alcance o 3 difusores con arco de 180º (los difusores consumen proporcionalmente al arco que abarcan, los de 90º consumen la mitad de los de 180º, etc.)

 

.- Para los mismos jardines pero con la acometida cerca del contador, directamente desde la tubería general; hasta 4 aspersores con alcance de 8 m o 6-7 difusores de 180º. Si en vez de en la tubería general es en algún otro tramo derivado de esta, pero aún sin entrar en la vivienda, el caudal disponible variaría entre los dos casos anteriores.

 

.- Cuando la presión estática baja de los 2,5 atm. nos plantearemos renunciar a los aspersores y regar sólo con difusores, ya que riegan bien a presiones cerca de las 2 atm.

 

.- Si vamos a regar por goteo no vamos a tener problema en casi ningún caso ya que funciona bien incluso a 1 atm. De todas maneras habrá que conocer el caudal disponible para saber cómo repartir el riego.

Feb 02

Elegir un árbol

Cuando decidas plantar un árbol en tu jardín presta especial atención a su elección. Esta elección va a condicionar el futuro desarrollo del árbol y tu relación con él; como te equivoques  te vas a arrepentir no el resto de tu vida pero sí el resto de la vida del árbol plantado.

Empecemos por el tamaño. Entre un ciruelo ornamental de hojas bronceadas –Prunus cerasifera pissardi- que puede alcanzar unos 10 y un tulípero –Liriodendron tulipifera- que rara vez baja de los 35, las posibilidades son muchas pero, por más abono que le apliquemos al ciruelo, este nunca alcanzara los 35 metros y el tulipero si bien lo podemos mantener por debajo de los 10 con podas frecuentes, es tal el daño que le generamos que su futuro se va a ver seriamente comprometido. Así pues, determinar la altura que consideramos aceptable para el espacio del jardín en que vamos a plantar nuestro árbol es fundamental. (Ver listado de árboles clasificados por su altura)Y otro tanto puede decirse de la anchura de su copa y de la altura a que esta arranca sobre el tronco, -si va a permitir que caminemos bajo él, por ejemplo- Esto viene determinado por el porte y forma del árbol en cuestión. Porte y forma que debemos respetar escrupulosamente para así conseguir que el árbol crezca vigoroso y sano.

No olvidemos que plagas y enfermedades no son más que síntomas de debilidad.  Un árbol  que crece sin restricciones en su parte aerea y cuyas raíces encuentran el agua, los nutrientes y el aire que necesitan es muy capaz de defenderse perfectamente frente a cochinillas, arañas, pulgones, royas, oidios, etc.

 

Diversas formas de árboles

El siguiente punto a valorar será elegir de entre todas las especies que cumplen con el criterio de porte y forma que nos interesa, cual es el que se adapta a nuestro suelo y al clima en que se ubica nuestro jardín.  Podemos ser muy meticulosos o limitarnos a investigar que especies hay en nuestro entorno que tengan un aspecto aceptable. Con este criterio puede que no demos con la especie idonea pero seguro que el margen de error es mínimo. Si acaso el suelo puede haber sido sustituido parcialmente con aporte de tierras foráneas, pero rara vez se habrá modificado más allá de los 20 30 cm. de profundidad, algo totalmente anecdótico para un árbol, más aún teniendo en cuenta la capacidad de adaptación de los árboles.

 

Listado de árboles

Muy grandes (más de 30 m)

Castanea sativa
Populus alba
Populus nigra
Fraxinus excelsior
Liriodendron
tulipifera
Tilia cordata
Platanus x hispanica

 

Grandes (20-30 m)
Fagus sylvatica
Quercus sp.
Juglans regia
Aesculushippocastanum
Acer platanoides
Acer pseudoplatanus
Acer sacharinum

 

Medianos (10-20 m)
Populus tremula
Alnus glutinosa
Catalpa bignonioidesc
Acer campestre
Carpinus betulus
Liquidambar styracyflua
Betula sp.
Magnolia grandiflor

 

Pequeños (menos de 10 m)
Magnolia x soulangiana
Magnolia stellata
Acer palmatum
Cercis siliquastrum
Prunus cerasifera
Prunus serrulata
Malus floribunda
Pyrus calleriana
Citrus aurantium
Albizia julibrisim
Acacia dealbata
Acer negundo
Morus nigra

 

Arbustos que se pueden formar con
porte arbóreo
Cornus kousa
Lagerstroemia indica
Parrotia persica
Rhus typhina
Callistemon speciosus
Crataegus laevigata
Ilex aquifolium

 

Palmeras (menos  de 10 m)
Trachycarpus fortunei

 

Confieras pequeñas (menos de 10 m)
Cedrus atlantica “Glauca pendula”
Chamaecyparis pisifera
Cryptomeria japonica “Elegans”
Juniperus communis
Juniperus oxycedrus
Juniperus virginiana
Picea pungens “Koster”
Pinus aristata
Pinus sylvestris “aurea”
Taxus baccata “Fastigiata”

 

May 02

como solucionar problemas de riego en los jardines en verano

 

Todos los años de un modo cíclico nos surgen una serie de problemas en los sistemas de riego por aspersión en nuestros jardines, comprobamos que al iniciar los primeros regadíos de la temporada el sistema empieza a complicarnos la operación con un mal funcionamiento inexplicable y que hace imposible poder hacer uso del mismo.Este estado de cosas desde luego que tiene solución pero a costa de un gasto inesperado para el usuario propietario del jardín.

Suele ser muy recomendable para evitar este tipo de inconvenientes en los sistemas de riego que durante la temporada de invierno, aunque no sea necesario regar el jardín , hacerlo de todos modos en ciclos cortos de menor tiempo que el que programamos para la temporada estival, esto nos ayudará a mantener los componentes mas críticos del sistema en condiciones de uso adecuadas, con repetir esta operación una vez por mes será suficiente para mantener el sistema en forma

Abr 07

El Picudo rojo de las palmeras

Jardinería en Vizcaya: el picudo rojo en las palmeras

El Picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus Olivier) representa actualmente, la amenaza más importante a miles y miles de palmeras plantadas en jardines públicos y privados de todo el área mediterránea.

Originaria del Sureste Asiático y la Polinesia, donde convive en equilibrio con sus depredadores naturales, los primeros daños se detectan en los palmerales datiliferos de la Península Arábiga en 1986. En 1993 se constatan los primeros daños en Egipto y de ahí, ligado siempre al comercio de planta ornamental, se expande poco a poco a Italia, Francia y España.

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Mar 05

Abonar en primavera

abonar en primaveraEl punto clave para abonar es especialmente en primavera cuando la mayoría de las plantas se dispone a brotar con vigor, es vital la elección del abono.

Es importante considerar que básicamente existen dos tipos de abono,el que se aplica a nivel foliar y el que se aplica en el suelo. No es posible dar una recomendación general acerca de cuál elegir: depende dela planta que estés considerando.

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Mar 05

Cómo retirar el césped segado.

como retirar el césped segadoSi se dispone de una segadora automática, no hay que preocuparse por esta labor, ya que la mayor parte de ellas tienen una caja que recogerá la hierba de forma automática. Si no es así, se debe utilizar un rastrillo.

Hay que pensar en qué dirección se siega. Se deben evitar solapamientos, dobles pasadas y cambios bruscos de dirección. Es importante, además, asegurarse de que el césped está seco, ya que la humedad atasca la máquina y la caja de la hierba por lo que la segadora tardará más. Cuando soplen vientos fríos es aconsejable no cortar el césped, ya que los vientos fríos pueden quemar los extremos de la hierba.

Por último, recordar que los movimientos repetidos hacia delante y hacia atrás originan cortes irregulares.

(vía: facilisimo.com)